Amor medieval
Guadalajara, 5 de
enero de 2008.
Mi caballero:
Hoy hace ya más de un mes que desapareciste de mi vida,
ésta vida mía que a veces es un páramo, ésta vida que se aleja al desierto de
Atacama donde al igual que los resecos árboles piden con un escueto cartel una
gota de agua.
A pesar de las tristezas que mi alma guarda, debo
reconocer que nuestro amor vida mía fue una alegoría a los amores medievales.
En Pastrana donde la princesa de Eboli fue cautiva, yo fui cautiva de tu amor, me
transforme en princesa en tus brazos, en ellos mi alma y mi ser se convertían
en la mujer que nunca fui y ahora soy.
Me perdía en tus ojos, me calmaba bajo el tacto suave de
tu piel, me dormía junto al arrullo de tu voz, mí mente se enriquecía bajo
nuestras largas charlas que tocaban el cielo, la poesía, la energía eléctrica,
la educación y el retazo de vida que compartíamos.
Hoy hace ya mas de un mes que te fuiste de mi vida no fue
por no amarnos fue por hacer lo que debíamos...Fuiste mi caballero, fuiste el
amor esperado que regó el desierto colmándolo de flores, florecí como mi
Atacama querido, y al igual que él mis flores se secaron pero volverán a
florecer como lo hacen cada año, florecerán para recordarnos que a pesar de la
distancia la semilla que subyace bajo el terreno árido tendrá la fuerza
para germinar y transportarnos a la
tierra de la Alcarria y entre
callejuelas perdidas, junto a la fuente de los cuatro caños, allí en Pastrana
dos enamorados se volverán a pasear en sueños de la mano.
(Texto :Claudia I Castro Sepúlveda.)
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